Vivimos una hecatombe de pérdida de biodiversidad (la sexta extinción), y, en particular, de los polinizadores. A nivel global, hemos perdido un 40% de la masa entomológica. Y, en algunos lugares, como Alemania, han desaparecido hasta el 70% de los insectos.

Una bomba de relojería ecológica, que afecta a todas las cadenas alimentarias en la naturaleza, y que también compromete nuestra propia seguridad alimentaria. No hay que olvidar que, según la FAO, más del 75% de los cultivos dependen de la polinización por insectos.

Pero, a las abejas melíferas, tampoco les van mucho mejor las cosas. Cada año se pierden un 30% o más de las colmenas. En este caso, los apicultores no tienen más remedio que hacer ímprobos esfuerzos en recuperar, anualmente, todas esas pérdidas, para poder proseguir su actividad.

De la necesidad

Así que estamos ante una doble e imperiosa necesidad: conservar y recuperar las poblaciones de polinizadores silvestres, cambiando el modelo de agricultura, reduciendo los agroquímicos, mejorando la diversidad de los hábitats agrarios… Y, por otro, entre tanto logremos ese primer objetivo, conservar también las abejas, para que puedan garantizar la polinización adecuada de los cultivos y de los ecosistemas (bosques, montes, pastizales, etc.). Ello, por supuesto, incorporando buenas prácticas apícolas, con el fin de que las propias abejas domésticas no supongan una amenaza más para las silvestres. Por ejemplo, teniendo en cuenta la capacidad de carga del territorio, evitando la masificación e intensificación de colmenares, que pueda hacer que las abejas compitan entre sí, y con las especies silvestres, por unos recursos de alimentación escasos.

A la oportunidad

Por otro lado, estamos ante una gran oportunidad. Porque la polinización bien orientada con abejas, beneficia a agricultores, apicultores, al medio ambiente y a toda la sociedad. ¿Cómo podemos producir más alimentos, para una población mundial creciente, sin ocupar más territorio, sin incrementar los agroquímicos o el consumo de agua? La respuesta está en la polinización.

Está demostrado que una adecuada polinización incrementa los rendimientos agrícolas, de un 20% en adelante, según el tipo de cultivo. En algunos casos, como el girasol, ¡hasta se puede triplicar la producción! Y no solo se produce más cantidad. Sino que los frutos son de mayor tamaño, más homogéneos, maduran antes y tienen mejor sabor.

Almendras, melocotones, manzanas, peras, ciruelas, cerezas, nísperos, naranjas, sandías, melones, calabazas, calabacines, colza, girasol, fresas, arándanos, y un largo etc., abundarán más, y tendrán más calidad, si se llevan colmenas de abejas para la polinización en las floraciones.

Si eres agricultor, busca en tierrasapicolas.com tu apicultor cercano, para los servicios de polinización que tus cultivos necesitan. Si eres apicultor, busca aquí las fincas donde poder llevar tus abejas. Nos ponemos en #polinizacción  

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